Qué hacer frente a un ataque de pánico: Desarmando el terror
Lic. Guillermo Gerk Oberman
6 de Mayo de 2026
Un ataque de pánico es una de las experiencias más aterradoras que puede vivir una persona. Esa sensación súbita de taquicardia, ahogo y terror inminente nos hace creer, sin lugar a dudas, que estamos frente a un infarto o a punto de perder la razón. Sin embargo, es vital entender algo desde el principio: físicamente, no corrés ningún peligro real.
El mecanismo de la falsa alarma
Imaginá que tu cuerpo tiene una alarma de incendios (la amígdala) diseñada para salvarte si aparece un león. En un ataque de pánico, esa alarma suena a máximo volumen... pero no hay ningún león. El corazón se acelera para bombear sangre a los músculos y prepararte para huir, por eso sentís taquicardia. Respirás rápido para oxigenarte, por eso sentís mareo o ahogo. Son síntomas inofensivos de una alarma descompuesta.
Qué hacer EN EL MOMENTO del ataque
- No intentes frenarlo: Este es el error más común. Intentar calmarte desesperadamente le indica a tu cerebro que "efectivamente, hay un peligro enorme". Aceptá los síntomas. Pensá: "ok, esto es mucha adrenalina, es incómodo, pero va a pasar en unos minutos".
- Focalizate en la exhalación: Cuando hiperventilamos, metemos mucho oxígeno y no largamos el dióxido de carbono, lo que causa mareo. Respirá hondo y largá el aire muy lentamente, como si soplaras una vela sin querer apagarla.
Qué hacer DESPUÉS: Evitar el "Miedo al Miedo"
El principal problema del pánico no es el ataque en sí, sino el miedo constante a que vuelva a ocurrir. Esto nos lleva a evitar lugares (el subte, supermercados, reuniones) por temor a quedar atrapados. En psicoterapia, utilizamos técnicas de Exposición Interoceptiva para que el paciente aprenda a no tenerle miedo a sus propias sensaciones físicas, rompiendo este ciclo de raíz.