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Manejo del Duelo

Procesamiento Estructurado de Pérdidas

Luego de las crisis post-pandémicas, el acelerado ritmo de vida y los vaivenes económicos y sociales recientes en Argentina, las pérdidas significativas han aumentado drásticamente. Hablamos no solo de fallecimientos de seres queridos, sino de una multiplicidad de duelos: abortos diferidos, emigraciones obligadas (propias o de familiares cercanos), quiebres patrimoniales severos, pérdidas de empleo de larga duración o dolorosas rupturas de pareja. Estas situaciones han disparado los indicadores de salud mental respecto a lo que clínicamente denominamos "duelos cronificados" o "duelos patológicos". Evadir o reprimir un duelo solo pospone e inflama subrepticiamente el proceso emocional, consumiendo enormes cantidades de energía psíquica e inhabilitando a la persona de continuar plenamente con su plan de vida.

Cuando el Dolor se Estanca

El duelo es una respuesta humana natural y necesaria ante cualquier pérdida significativa. Normalmente, transita por fases fluctuantes de negación, ira, negociación, depresión y, finalmente, aceptación. Sin embargo, cuando el entorno exige "superarlo rápido" o la persona no cuenta con las herramientas para procesar la magnitud emocional del evento, el duelo puede congelarse. El paciente queda atrapado en una rumiación constante sobre el pasado, desarrollando una profunda anhedonia (incapacidad de sentir placer), culpa paralizante o aislamiento social crónico. El objetivo terapéutico no es lograr el "olvido" —lo cual es imposible e indeseable—, sino alcanzar la integración de la experiencia dolorosa en la nueva narrativa vital.

El Duelo: Trabajo Cognitivo y Ritualización

Para atravesar el duelo sin quedar atrapado permanentemente en él, utilizamos intervenciones compasivas pero muy precisas orientadas al cierre activo de etapas: